lunes, 24 de diciembre de 2012
Lugares del universo dónde es posible la vida
martes, 15 de mayo de 2012
La Tierra podría ser la fuente para la vida en el espacio
Existen teorías que afirman que la fuente de la vida en la Tierra es el espacio, que pequeños microorganismos viajaron en asteroides procedentes de lugares lejanos de la galaxia. Sin embargo la Universidad de Kioto (Japón) ha publicado unos resultados basados en un estudio científico muy interesante, el asteroide que impactó contra la Tierra hace 65 millones de años, causando la desaparición de los dinosaurios, pudo haber propagado hacia otros planetas grandes cantidades de material rocoso en los que habitaban microorganismos terrestres, así pues la teoría podría ser justo al revés.
Tetsuya Hara, el autor principal del estudio, ha afirmado:
"La Tierra es una fuente probable para sembrar vida en otros planetas, algo que sucedería a causa de tormentas solares que eyectan microbios de la atmósfera exterior al espacio, o bajo el impacto de asteroides expeliendo piedras, roca y grandes masas de agua".
Para lograr los resultados de este trabajo, publicado en la biblioteca electrónica de la Universidad de Cornell (EEUU), los investigadores analizaron la caída de un asteroide de 10 kilómetros de diámetro que formó el cráter de Chicxulub en la península de Yucatán (México) y que, según algunas teorías, provocó la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años.
Los datos del estudio determinaron que, a causa del impacto, fueron arrojados al espacio hasta cien millones de fragmentos rocosos del tamaño de un centímetro que contendrían microorganismos y algunos de los cuales, según los cálculos, habrían caído en las lunas Europa (Júpiter) y Encelado (Saturno).
Además, los expertos han señalado que esas "semillas" habrían alcanzado también Gliese 581, una enana roja que se encuentra a 20 años luz de la Tierra y, supuestamente, tiene planetas con condiciones para albergar vida. Por ejemplo, las posibilidades de que Gliese 581 c pueda albergar algún tipo de vida son altas ya que este exoplaneta se encuentra a una distancia adecuada respecto a su estrella para que pueda existir agua líquida en su superficie.
Muchos científicos creen que en este exoplaneta podría haber grandes océanos como en la Tierra. Además de ser un planeta rocoso, la temperatura de Gliese 581 c se estima que es de entre 0 y 40 grados, lo que lo hace un candidato ideal para albergar vida cercana a como la conocemos en nuestro planeta.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Un experimento de 1958 pudo haber explicado el origen de la vida
En la entrada de hoy queremos hablar de algo sucedido hace muchos años, y no por ello poco importante, nos remontamos a 1953, cuando joven investigador, Stanley Miller, se hizo mundialmente famoso por sus estudios sobre el origen de la vida, al reproducir en laboratorio las condiciones que supuestamente se produjeron en la Tierra primigenia, en el llamado experimento de Miller y Urey (Abajo tenéis un pequeño esquema de este). Así pues, diseñaron un tubo que contenía estos gases, similares a los existentes en la atmósfera temprana de la Tierra, y un balón de agua que imitaba al océano temprano. Unos electrodos producían descargas de corriente eléctrica dentro de la cámara llena de gas, simulando los rayos. Dejaron que el experimento prosiguiera durante una semana entera, y luego analizaron los contenidos del líquido presente en el balón. Encontraron que se habían formado varios aminoácidos orgánicos espontáneamente a partir de estos materiales inorgánicos simples.
Cinco años después, el científico creó de nuevo esa «sopa primordial» en un segundo experimento similar, pero las muestras fueron olvidadas y, por lo que se sabe, Miller, que falleció en 2007, nunca volvió a trabajar con ellas.
Recientemente científicos de la Institución de Oceanografía Scripps en Estados Unidos han recuperado ese tesoro científico con resultados que pueden suponer un importante paso en el esclarecimiento de una de las preguntas fundamentales. Tras analizar las muestras, el equipo ha llegado a la conclusión de que los relámpagos, la actividad volcánica y los gases asociados a estos fenómenos podrían haber reaccionado entre sí para producir los primeros elementos creadores de vida. El hallazgo aparece publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Todo comenzó cuando Jeffrey Bada, un ex alumno de Miller, encontró las muestras entre el material de laboratorio del profesor de química. Bada y sus colegas, dirigidos por Eric T. Parker, analizaron de nuevo las muestras archivadas del experimento, que nunca antes se habían dado a conocer. Simulaban las condiciones primitivas de la Tierra al exponer una mezcla de sulfuro de hidrógeno, agua, metano, dióxido de carbono y gas amoniaco a descargas eléctricas similares a los relámpagos.
Las técnicas modernas de análisis químico, que son hasta 1.000 veces más sensibles que los métodos de investigación de los 50, detectaron los aminoácidos que contenían sulfuro, con proteínas y sin ellas y otros componentes en los residuos de la prueba original de Miller. Sólo se detectó una contaminación mínima. Los nuevos hallazgos apoyan la idea de que los volcanes, una fuente importante de sulfuro de hidrógeno en la actualidad, y los rayos convirtieron los gases simples en una gran cantidad de aminoácidos, que a su vez fueron indispensables para la creación de proteínas simples.
Los autores también creen que los aminoácidos producidos en el experimento de Miller con el sulfuro de hidrógeno son similares a los encontrados en los meteoritos. Para corroborar su tesis estudiaron dos meteoritos con base de carbono, cada uno con concentraciones de aminoácidos similares a las sintetizadas por Miller. Según los investigadores, estos descubrimientos sugieren que el sulfuro de hidrógeno, en particular, jugó un importante papel en las reacciones químicas que fueron las precursoras del origen de la vida sobre la Tierra y posiblemente en cualquier otro lugar en los inicios del sistema solar.
La hipótesis respalda, en buena parte, la polémica teoría de la Panspermia, que dice que los asteroides pudieron esparcir la vida por el Universo, lo que abre la puerta a la existencia de la misma en otros planetas.
viernes, 25 de marzo de 2011
La bacteria conan, el pasado o el futuro de la vida en el espacio
Esta diminuta bacteria denominada, deinococcus radiodurans, su nombre significa significa "pequeña semilla que aguanta a la radiación", puede sobrevivir a niveles de radiación 1000 veces más altos de los que soportaría un ser humano.
Científicos brasileños sometieron a la poderosa Conan a una radiación intensa, temperaturas muy heladas y una cámara de vacío, todas condiciones diseñadas para simular lo que se encontraría en un meteorito viajando en el espacio, y Conan salió bien librada y luego pudo regenerarse a su condición normal.
Los investigadores creen que esto hace que Conan, la bacteria o algún microorganismo similar sea un buen candidato para haber esparcido la vida en los albores del sistema solar, en concreto en nuestro planeta, dicha hipótesis es realmente difícil de comprobar, pero lo más interesante, podría ser utilizada para ser lanzada al espacio y "poblar" los planetas vecinos con vida para realizar numerosos experimentos.












